miércoles

Gluten free (thank you, poetry)


Tuve miedo de ser frágil.
Hoy el miedo es mi piel
y he aprendido a curarla.


Hace un mes conocí por fin en persona a una fotógrafa a quien admiro, por su trabajo y por lo que ahora conozco de ella como mujer. París nos regaló una tarde maravillosa con otra persona excepcional, una pintora a quien también admiro y aprecio. A estas dos mujeres he tenido la suerte de cruzármelas en mi vida gracias a la poesía y a un libro que se publicó hace dos años. Ojalá que la vida nos siga regalando tiempo juntas, vivamos en las ciudades que vivamos.

Aquella tarde hablamos de muchas cosas, entre otras, de la enfermedad. Una de las personas habló de síntomas, unos síntomas con los que yo me sentí identificada, unos síntomas que conozco bien desde hace muchos, muchos meses (años). Gracias a aquella tarde y después de hacerme análisis y pruebas médicas, hoy me han dado el diagnóstico definitivo: soy celíaca. Para los que no hayan escuchado esta palabra en su vida, la enfermedad celíaca es una enfermedad autoinmune por la que la persona tiene una intolerancia al gluten. El gluten está presente en alimentos como el pan y harinas de trigo, centeno, cebada y avena, pastas, galletas, chocolate, cerveza… pero por contaminación cruzada puede estar presente también en entre el 80% y el 90% de los alimentos del mercado. A menudo el diagnóstico se hace difícil porque los síntomas son muy parecidos a los de otras muchas enfermedades, síntomas distintos y que van desde problemas de estómago, diarreas, dolores, hasta ansiedad, depresión, anemia, cansancio, pérdida de peso...

Hoy le doy la bienvenida a la enfermedad, pero me siento extrañamente afortunada. Me siento afortunada por el simple hecho de imaginarme empezando a decir adiós a los síntomas, unos síntomas que me han provocado miedos y mucho sufrimiento.

Todo esto es algo personal, que me pertenece, pero he querido compartirlo porque por primera vez he podido sentirme en la piel de las personas que sufren sin conocer el motivo real del sufrimiento, que conocen la impotencia, el desánimo. Esa es la enfermedad sin el diagnóstico, o la enfermedad sin cura, o la enfermedad sin calidad de vida.

En cualquier caso también lo hago porque debo mi vida a personas que han tenido una paciencia inmensa conmigo durante todo este tiempo, por gratitud y por el reconocimiento a esa paciencia, escucha, comprensión. Esas personas son Alberto, mis padres y el resto de la familia: Chano, Isabel e Irene.

(El amor salva: ahora solo toca volver a aprender a comer).

***

Les dejo un chiste de Txe Peligro que me puso en Facebook y que a partir de ahora pegaré en las paredes de casa, dedicado a otras dos mujeres celíacas que conozco y a quienes quiero, mucho:

Perdona, ¿eres celiaca? - no, soy estheraca y este de aquí es mi novio, el ramonaco.

¡Viva la vida (sin gluten)! 

5 comentarios:

+Mara Blackflower+ dijo...

Me alegro de que al menos ya hayas descubierto qué te hacía daño Yo tengo síntomas de intolerancia al glúten pero la prueba me sale negativa Y así voy

sara dijo...

Mucho ánimo, Mara, insiste si no te han hecho la biopsia. Creo que el análisis puede ser negativo y la biopsia tener otro resultado. En cualquier caso ánimo y fuerza con los síntomas, sé que es pesado y a veces difícil. A mí al principio no me querían ni hacer las pruebas, me llamaban hipocondríaca, y ya ves. ¡Muchos besos!

+Mara Blackflower+ dijo...

Pues no, la biopsia no me han hecho Análisis de sangre de toda la vida y tan contentos todos(menos yo) Pues muchas gracias, insistiré

GLUTEN FREE! dijo...

Hola Mara,

Efectivamente insiste con la biopsia, no es agradable pero es lo más efectivo.

Puedes encontrar un montón de info y blogs que te interesaran en:

http://www.scoop.it/t/gluten-free-world
@malvarezmontes

Ánimo! No estás sola

Rafael Indi dijo...

Nunca es tarde para conocerse.

Un saludo.